domingo, 1 de mayo de 2016

BOMBARDEOS SOBRE TOKIO III: Los B-29

 

Como decíamos al comienzo de esta serie de entradas, la ciudad de Tokio sufrío constantes bombardeos, destacando el período comprendido entre  el 17 de noviembre de 1944 y el 15 de agosto de 1945. Este es el momento en el que entraron en escena los Boeing B-29 Superfortress, unos bombarderos con una autonomía de más de 6.000 kilómetros. Las bases militares utilizadas se ubicaron en territorio chino, contando con el apoyo de dos bases operacionales en las Islas Marianas del Norte y en la isla de Guam. La operación inicial y que abrió el fuego fue bautizado como Operación Matterhorn.

 
Hablaremos del mayor bombardeo no nuclear de la historia, muchos han calificado los bombardeos, sobre todo en su fase final por el uso de bombas incendiarias, como un desastre mayor que Nagasaki e Hiroshima juntas. Las ciudades en las que se usó este nuevo tipo de explosivos en la primavera de 1945 fueron Tokio, Nagoya, Osaka y Kobe.
 
La idea inicial de los norteamericanos era someter a un asedio constante al enemigo con el fin de dañar su capacidad militar. El primer de los ataques fue el 24 de noviembre de 1944. Despegaron 110 bombarderos B-29 del aeródromo de Isley en Saipán con intención de destruir la fábrica de motores de aviación de Nakajima, el problema surgió en pleno vuelo. Los aparatos se vieron afectados por la corriente de chorro y sólo alcanzaron el objetivo un 10% de las bombas.
 



Errores de este tipo se sucedieron y llevaron al cambio en el mando por el General Curtis LeMay en enero de 1945 que, a su llegada, decidió cambiar la estrategia pasando a bombardeos nocturnos desde baja altura con napalm, buscando arrasar las ciudades japonesas cuyas casas estaba construidas mayoritariamente con madera. El primer ataque de este tipo se realizó el 24 de febrero de 1945 cuando 174 bombarderos B-29 lanzaron una gran cantidades de bombas incendiarias destruyendo aproximadamente 3 km2 de la ciudad. Días más tarde, el 4 de marzo, 159 bombarderos B-29 atacaban de nuevo la ciudad.


 Los devastadores resultados llevaron a que la noche del 9 al 10 de marzo se lanzara un gran ataque con 334 bombarderos, de los cuales 279 de ellos consiguieron lanzar 1.700 toneladas de napalm sobre la ciudad. Fue tal la magnitud que el incendio llegó a alcanzar los 980ºC, destruyéndose 41 km2 (casi una cuarta parte de la ciudad) y con un número de 100.000 personas muertas (variando su cifra entre los 83793 y los 124.711), más que en Hiroshima o de Nagasaki.




























Los ataques, como señalamos anteriormente, se sucedieron hasta el verano de 1945. Las imágenes son fiel reflejo del infierno que se vivió. En abril, se realizaron al menos 5 incursiones sobre Tokio, con el fin de destruir la zona del arsenal y las fábricas aeronavales de Nakajima y Koizumi; en julio de 1945 se llegaron a lanzar 42.700 toneladas de napalm.
 
Los últimos ataques aéreos sobre la ciudad se realizaron el 8 y el 10 de agosto, casi coincidiendo con los ataques atómicos. Al final de la guerra, algo más del 50% del territorio de la ciudad había sido destruido como consecuencia de los bombardeos.
 

 

domingo, 10 de abril de 2016

EL BOMBARDEO DE TOKIO II: Operación Doolittle (continuación)

El viaje no fue muy apacible, climatológicamente hablando. La flota avanzaba con la rigurosa vigilancia del USS Enterprise y sus radares con la consigna de que si eran descubiertos la misión se abortaría. Durante el viaje los soldados aprovecharon para aprender conceptos básicos de chino y para mantenerse en forma con un riguroso programa de ejercicios físicos.

Al otro lado del Pacífico Isoroku Yamamoto, almirante de la Armada Imperial Japonesa, estaba en alerta preparándose para recibirlos porque sabía que en cualquier momento iba a producirse un ataque con portaviones estadounidenses.
 
Yamamoto carecía de radar pero no de astucia. Estableció un perímetro defensivo rodeando Japón formado por pequeñas embarcaciones pesqueras armadas. Estas embarcaciones tenían una gran autonomía y recorrían diariamente entre 1000 y 1600 kilómetros de la costa japonesa.
 
En la mañana del 18 de abril, los radares del USS Enterprise señalaron dos pequeños barcos a proa, estaban a 1250 Km. de la costa, el punto de lanzamiento era a 900 kilómetros. Halsey realizó maniobras de evasión y logró pasar a través de esas dos naves aprovechando que era un día nublado y oscuro.
 
A las 7:30 horas aparecía en los radares la silueta de un barco patrulla, el Nitto Maru. Se trataba de un barco pesquero dotado de armas antiaéreas que había divisado a la flota norteamericana. El crucero Nashville disparó una salva de artillería pero el barco japonés cambio rápidamente de rumbo. 5 bombarderos de picado despegaron del USS Enterpise, el patrullero se defendió con sus baterías antiaéreas mientras avisaba por radio a la V Flota sobre dos portaviones enemigos a la vista. Finalmente, un proyectil lo alcanza con un impacto directo y lo hunde. Habían lanzado casi 900 proyectiles, y eran las 8 horas y veinte minutos.
Patrollero japonés

Yamamoto fue informado casi al momento y ordenó a la flota de Kondo y a la V Flota de portaviones dirigirse a la zona, además de dar indicaciones para el despeque de aviones de exploración de largo alcance. En esos momentos, del lado estadounidense, se planteaba un dilema, continuar hacia el objetivo (todavía faltaban nueve horas de navegación hasta el punto de lanzamiento) o abortar la misión. Duncan y Doolittle decidieron lanzar en ese momento los aviones.

La preparación de los equipos y las tripulaciones fue apresurada, pero a las 8:10 comenzaron a despegar los aviones desde los 130 metros de cubierta del USS Hornet. Doolittle iba en el primer aparato, al frente de la incursión.

Mientras los 16 B-25 se preparaban para el ataque bajando a vuelo rasante para hacer el bombardeo a plena luz del día, la flota daba vuelta y a máxima velocidad de crucero ponían rumbo a Pearl Harbor. Doolittle se enfrentaba a 5 horas de vuelo con silencio de radio (utilizando el morse).

Cuarenta minutos más tarde un avión de exploración japonés detectó a la formación de B-25 y radió un mensaje a Tokio informado de la presencia de los bombarderos que llevaban dirección Tokio. Pero la inteligencia japonesa no consideró verosímil la información y la desechó. Al acercarse a la costa Doolittle distribuyó sus aviones: nueve fueron destinados a Tokio, tres a Kanagawa, Yokohama y los últimos tres a Nagoya, Osaka y Yokosuka.

La sorpresa fue total para los japoneses. Doolittle y sus 8 bombarderos aparecieron sobre Tokio formando tres columnas, aunque era un día seminuboso la visibilidad era adecuada para un bombardeo visual. La formación remontó a los 300 metros de altitud y a las 12:45 comenzó a bombardear con bombas incendiarias los objetivos industriales. A continuación se alejaron tomando distintas direcciones para confundir al enemigo. El fuego antiaéreo era muy débil y no logró derribar a ningún aparato, aunque si dañó a un par de ellos.
 
El resto de los objetivos también fue alcanzado con éxito. Cuando Yamamoto conocido los acontecimeitos no podía creer las noticias, no había interpretado correctamente las informaciones de Nitto Maru y no había intuido la dirección del ataque.
 
Concluida la misión, los B-25 debían reunirse en un punto cercano a la isla de Kyushu, pero cuando encendieron los radioguías no captaron señal alguna de los radiofaros, esto fue debido a que el avión estadounidense que los transportaba fue detenido en territorio ruso por orden expresa de Stalin. Deberían seguir sus cartas de navegación y encontrar el lugar de aterrizaje. Restaban 5 horas de vuelto que ahora se veían empeoradas por un viento en contra que desafiaba las reservas de combustible.
 
El final de la raid para los B-25 fue:
  • Muchos de los aparatos alcanzaron la costa este (Sector de Chunwog y Chuchuan) de China casi al borde de sus reservas.
  • El nº 6 cayó al mar; dos de sus tripulantes se ahogaron y tres lograron salvarse; al tocar tierra fueron apresados por los japoneses.
  • Otro de los aviones, el nº 8, tuvo que aterrizar en Vladivostok en Rusia y su tripulación fue internada por los soviéticos y tomada prácticamente como prisionera.
  • Ocho tripulantes fueron capturados por los japoneses (el infortunado nº 16) y llevados a Japón donde tres de ellos fueron ejecutados y uno murió por privaciones.
  • Doolittle y su tripulación cayeron en un campo de arroz chino custodiado por japoneses y a duras penas fueron rescatados por guerrilleros chinos. Una vez en Estados Unidos, la sorpresa de Doolittle fue grande, ya que no sólo no se le juzgó por haber perdido todos los aviones, sino que se le ascendió a general.
Imagen de la tripulación de Doolittle y restos de su B-25 Mitchell.
 
El daño infringido al enemigo fue mínimo, pero psicológicamente fue importante. En cuanto al ejército estadounidenses:
  • Ocho aviadores fueron hechos prisioneros por los japoneses y, tras ser torturados, se les obligó a firmar confesiones de crímenes contra civiles. Tres de ellos serían ejecutados y uno más murió de privaciones.
  • Tres hombres más murieron a consecuencia de las heridas recibidas por los amerizajes o aterrizajes.
  • En total: 11 hombres perdidos, todos los aparatos perdidos y 5 hombres prisioneros de los rusos (escaparon más tarde).
 La incursión fue considerada, de todos modos, un éxito por parte de los estadounidenses y por el lado japonés como una operación sin trascendencia.
 
 
 
 

domingo, 13 de marzo de 2016

EL BOMBARDEO DE TOKIO I: Operación Doolittle

Entre los días 17 de noviembre de 1944 y 15 de agosto de 1945, Tokio sufrió la devastadora visita de los Boeing B-29 del Ejército de los Estados Unidos. Este episodio fue uno más de los llevados a cabo en la Campaña del Pacífico por el ejército norteamericano contra las tropas niponas, "recalcitrantemente" rudas.

En las próximas entradas vamos a hablar del bombardeo no-nuclear más destructivo de la historia.
 
Como paso previo a los años 1944-45, debemos hablar de la Operación Doolittle, llevada a cabo en abril de 1941 y que supondría la primera incursión de bombarderos norteamericanos en la capital japonesa.
 
B25 despegando del USS Hornet.
 
Los norteamericanos buscaban dar una respuesta al ataque a Pearl Harbour (7 de diciembre de 1941) pero las bajas provocadas por la incursión nipona en la base naval dificultaba dar una respuesta contundente. Estados Unidos solo contaba con cinco portaviones lo cual obligaba a la elaboración de un plan bien configurado.

Francis Low, oficial del arma de submarinos, concluyó que era factible operar con bombarderos embarcados en portaviones; la clave era acercarse a Japón y enviar los bombarderos para un ataque aéreo contra objetivos exclusivamente militares.

Finalmente se seleccionó el USS Hornet como plantaforma para lanzar la incursión. Este portaviones no tenía su cubierta diseñada para lanzar bombarderos; por lo tanto, el siguiente paso sería determinar el tipo de aeronave que realizaría la misión, así como el oficial al mando de la misma.


El general Arnold designó al teniente-coronel James H. Doolittle como director de la operación considerando su experiencia como aviador. Doolittle seleccionó el bombardero B-25 Mitchell, que era un bombardero medio bien armado que podía despegar desde el USS Hornet, pero era necesario que la tripulación estuviera bien ordenada.
 
La estrategia que trazó Doolittle era acercarse con los portaaviones a 600 kilómetros de la costa japonesa y bombardear el centro industrial nipón con sus 18 B-25 modificados. Cada avión llevaría 4 bombas de 250 kilogramos de alto poder explosivo. El despegue se haría al atardecer para volar sobre el territorio enemigo al amanecer, a plena luz del día. Unos radio-guías situados en territorio ruso guiarían a los bombarderos hacia bases chinas y rusas, ya que no volverían al portaaviones. Una vez lanzados los aviones, la flota retornaría a sus bases lo más rápido posible.
 
La misión fue calificada como altamente peligrosa con una estimación de bajas del 50%. El enfrentamiento entre Alemania y la URSS no pronosticaba nada bueno para los segundos en este momento, por tanto, los rusos declinaron ofrecer sus bases dado que no querían abrir un segundo frente en el otro lado del país y tener un nuevo enemigo, a los japoneses. Al final la opción eran las bases chinas. Para llegar a China debían modificarse los B-25 aligerando su peso, esto implicó la retirada de blindaje, de armas defensivas y aquellos objetos de peso que fueran inútiles para la operación.
 
El entrenamiento se realizó en la base naval de Norfolk (Virginia) donde los 24 equipos escogidos realizaron durante días practicas de despegue y aterrizaje en pistas cortas, así como ejercicios de bombardeos a baja altitud. Finalmente, se escogió a 16 tripulaciones que, a bordo del USS Hornet, zarpaban el 2 de abril de 1942 desde Alameda (California), acompañados de la escolta y del USS Enterprise, que partiendo de Pearl Harbour se unió a las embarcaciones que habían salido de Alameda en algún punto del Pacífico. Al mando de la flota estaba el almirante Halsey.
 
 
 (Continuará...)